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NORMAL RURAL. RESEÑA HISTÓRICA

Actualizado: 13 de ene de 2020

La escuela Normal Rural “Gral. Matías Ramos Santos” de San Marcos, Loreto, Zacatecas, inicia funciones en su actual ubicación el 3 de septiembre de 1933, cuenta con 86 años ininterrumpidos de formación de maestros rurales en el sureste zacatecano. Los antecedentes de esta histórica institución, resultado del proyecto que surge a la sombra de la revolución mexicana de 1910 se encuentran en el estado de Querétaro.

En San Juan del Río, Querétaro, se fundó en 1926 la Normal Rural gracias al empeño decidido de sus vecinos. El lugar limita con la capital estatal. Logró mantener una matricula de 33 estudiantes. Su fundación, producto de condiciones experimentales de un modelo formativo de maestros destinados a atender la realidad social del campo mexicano, en escuelas-internado para hijos de campesinos. El presidente Plutarco Elías Calles construyó entre 1924-1926 varias escuelas para la formación de maestros rurales entre ellas la de San Juan del Río, Querétaro.

La administración de la Normal Rural de San Juan del Río se desenvolvía entre dificultades y tropiezos. La Secretaría de Educación Pública sostuvo que el cambio de esta escuela a otro lugar era necesario y obedecía a que la región no correspondía a la categoría del plantel. Querétaro no fue suelo fértil para sembrar la semilla de la escuela nueva; su traslado era inminente.

Zacatecas recibió las pertenencias, estudiantes y algunos trabajadores provenientes de la extinta normal rural queretana. Así, abrió sus puertas la Escuela Normal Rural de Río Grande, Zacatecas el 5 de febrero de 1930. Para su funcionamiento recibió de la Normal Rural de San Juan del Río mobiliario, útiles y enseres, además de 15 alumnos que terminarían en Zacatecas sus estudios. El profesor Manuel Bautista Reyes, su primer director mandó colocar una leyenda en el frontispicio del edificio escolar que declaraba: «Pueblo, entra, ésta es tu casa».

En 1931 se graduó la primera generación de once alumnos, de maestros rurales zacatecanos: cuatro mujeres y siete hombres. Al año siguiente aumentó su matrícula a 68 estudiantes: 40 hombres y 28 mujeres, originarios de Durango, Aguascalientes y Zacatecas. La SEP cubría 60 becas, el resto las gestionó el director.

La escuela era sencilla, estructuralmente débil. Constantes averías y derrumbes la azotaron. La pobreza se reflejaba en las instalaciones, como ocurría en escuelas similares del país. El 21 de febrero de 1933, durante su tercer año de vida, la Escuela Normal Rural de Río Grande recibió una carta del Departamento de Enseñanza Agrícola y Normal Rural —órgano administrador de las Normales Rurales—. En ésta, Manuel Mesa Andraca, Jefe del departamento, pide al Director un informe respecto a las posibilidades en Río Grande para transformarla en Regional Campesina, teniendo en cuenta los elementos de que dispone en la actualidad y de los que pudiera obtenerse para llevar a cabo dicho proyecto. La nueva institución pretendía formar jóvenes como maestros rurales con preparación de agricultores prácticos y capacidad de agentes de transformación rural. Su nueva orientación estableció que un maestro rural, para merecer ese nombre y trabajar con eficiencia necesitaba, primero y antes que todo, ser un buen agricultor.

Enterado de la situación, el gobernador Matías Ramos Santos y el director de la Dirección Federal de Educación en la entidad, Jacinto Maldonado, comunicaron a la SEP que poseían un lugar con las condiciones necesarias para la nueva institución en una sede distinta: la ex hacienda de San Marcos, en la región de Bimbaletes, al sureste de la entidad.

Respecto a las tierras que tendría para cultivo, informaron que contaba con una zona de protección de 100 hectáreas de terreno de riego, de éstas 15 eran de frutales, y contaba con agua propia, almacenamiento acuífero distribuido en dos presas. La mayor excedía por mucho el valor que se había fijado por la finca y zona de protección. Su cortina no es menor a 250 metros de ancho por 70 u 80 de alto y una extensión de varios kilómetros. Año con año llenaba su capacidad, con ello se lograban rendimientos productivos en las tierras de la zona periférica.

Además, señalaba, en los terrenos sobresale, airosa, una finca en magnifico estado: la casa grande. La fachada es de cantera color ocre. La conforman amplios departamentos y enormes pasillos, capaces de albergar cómodamente una cantidad entre 150 y 200 estudiantes. Previendo las condiciones sociales, identifican un ambiente positivo para la Escuela Regional Campesina, y lo que representa políticamente. A su alrededor habitan por lo menos cinco mil campesinos propietarios, clasificados en tres grupos: ejidatarios, parcelarios y pequeños propietarios, con un mínimo de ocho hectáreas cada uno.

Estudiantes, maestros, personal de apoyo, maquinaria, ganado y demás enseres son trasladados en tren de Río Grande a Loreto el domingo 3 de septiembre, luego de un traslado realizado sin mayores novedades. 80 alumnos, acompañados de sus maestros, son recibidos por el barullo de campesinos del Valle de Loreto. Ahí se dieron cita dudas, entusiasmo y júbilo.

En la estación de ferrocarril, no menos de dos mil entusiastas y asombrados campesinos integraron una comitiva fervorosa de bienvenida para los nuevos inquilinos. Con vítores a su nueva Escuela Normal y a la SEP, según testimonio del Director de Educación Federal en Zacatecas. Como muestra de la acogida a su nueva institución, enfilan aproximadamente 50 carretas para el traslado de pertenencias al casco de la exhacienda sanmarqueña. Sorpresa y entusiasmo les desprende una doble alameda de más de un kilómetro de extensión, intercalada de frondosos fresnos, plantada y conservada celosamente por la hacienda, fue la que formó sombreada y confortable valla al grupo juvenil.

Los tres momentos perfilan la historia de la Escuela Normal Rural “Gral. Matías Ramos Santos”. Manifiestan el peso de las adversidades sociales a las que se enfrentaron todas las escuelas de su tipo en sus inicios. Los cambios ocurridos en esta institución indican, no que haya fracasado en su tarea educativa, sino el peso que le marcaron sus actores y medios extraescolares: generales y clero en San Juan del Río, laboristas y penerristas en Río Grande, cristeros y campesinos en San Marcos.

La Normal Rural zacatecana con una noble y generosa historia que ha entregado cerca de cinco mil maestros rurales diseminados por la geografía nacional, caracterizados por el profundo sentido de responsabilidad y sensibilidad social, de sus aulas han egresado destacados académicos, políticos (en todos niveles: presidentes municipales, diputados locales y federales, senadores, gobernadores), luchadores sociales y sindicalistas, promotores de las artes plásticas, maestros rurales entregados a la educación pública.

GALERÍA FOTOGRÁFICA

Galería fotográfica de la Escuela Normal Rural "Gral. Matías Ramos Santos" de San Marcos, Loreto, Zacatecas. Las imágenes muestran los momentos de inicio de funciones de tan emblemática institución en el sureste zacatecano. Aquí el visitante podrá observar la primera fotografía que la SEP conoce de la ex hacienda sanmarqueña como propuesta del gobierno estatal para convertirla en Normal Rural. En ellas también se aprecian sus primeros años de funciones y la cercanía lograda con la vida campesina y su alto servicio para mejorar la vida social, política y cultural de la región. Se cierra la exposición con uno de los años de mayor efervescencia política nacional, 1938, donde la expropiación petrolera abrió un capítulo de amplia participación social, ahí se construye y consolida la identidad popular de la Normal Rural sanmarqueña. Las fotografías fueron encontradas en los repositorios del Archivo General de la Nación, cada imagen cuenta con su ubicación específica. ¡Disfruten!

1933

1935


1936


1938



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